domingo, 4 de diciembre de 2011

“Si estamos unidos, seremos fuertes”


La chamifrase de la semana 26

4 de diciembre de 2011

“Si estamos unidos, seremos fuertes”  

(Carta 686 – 6 de mayo 1833. Al P. Lalanne)

La unidad de la Familia Marianista fue una preocupación constante en la vida del Padre Chaminade, a tal punto de convertirse casi en una obsesión.  La unidad como signo de una vocación y misión compartida, que habla por sí misma y que es el primer testimonio que estamos llamados a dar. Sin unión se pueden hacer muchas cosas por iniciativas personales y levantar muchas obras pero difícilmente puedan sostenerse en el tiempo, y de ninguna manera pueden ser instrumento para manifestar la Buena Noticia del Evangelio de Jesús. Más allá del necesario aporte de cada miembro de la Familia, la fuerza solo podemos encontrarla cuando estamos unidos en la fe y por lazos auténticos de amor fraterno, y cuando esa unión se fundamente en Jesús y en María.

Esta frase, una entre las tantas que encontramos en las cartas de Guillermo José como llamados a la unidad, no pasa por alto la naturaleza conflictiva de las relaciones humanas, sino que justamente tomando conciencia de ella es que surge esta repetida invitación a la unidad.

La debilidad de sus seguidores se manifiesta en las múltiples dificultades para resolver los conflictos que aparecen entre ellos.  Negarlos no es buena solución para la paz futura.  Y para hacerse cargo de ellos hace falta una actitud que ayude a mirar más allá y esto es lo quiere aportar el Padre Chaminade dando razón de sus permanentes llamados a la unidad.

Si estamos unidos en la fe, seremos fuertes en nuestra impronta “multiplicadora de cristianos”.
Si estamos unidos en la caridad fraterna, seremos fuertes en nuestro testimonio comunitario, mostrando al mundo que es posible vivir hoy como los primeros seguidores de Jesús.
Si estamos unidos en la misión, seremos fuertes en nuestra proyección evangelizadora y transformadora de la sociedad.
Si estamos unidos en Jesús, seremos fuertes y nada ni nadie podrán separarnos jamás de su amor.
Si estamos unidos en María, seremos fuertes y fieles a la Alianza misionera que hemos hecho con Ella.

Si estamos unidos, seremos fuertes.  La invitación de nuestro Padre y Fundador es también un llamado para nosotros, un desafío a nuestras miradas a veces un poco personalista y excluyente, y una motivación profunda que nos anima al compromiso y a la construcción de una Familia en la que lleguemos a vivir con “un solo corazón y una sola alma”.

Padre Bueno
regálanos la experiencia profunda de reconocernos hijos tuyos
que nos permita reconocernos como hermanos entre nosotros.
Jesús,
regálanos un corazón grande y la disposición interior
para que “seamos uno” sostenidos en tu Presencia,
Espíritu Santo,
regálanos el don de la unidad
para que podamos vivir con “un solo corazón y una sola alma”.
María,
nos invitaste especialmente a formar parte de tu Familia,
ayúdanos a vivir con alegría este don que nos has regado.
Beato Guillermo José.
alcánzanos la gracia de buscar la fortaleza en la unidad,
para que así podamos ser fieles a nuestra común vocación marianista.
Amén.

                                                                                     A.T. sm

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