domingo, 16 de junio de 2013

“El Dios de misericordia, que tu llamas Dios de mi juventud, te invita y te urge para que vuelvas a Él” (Carta S.1195 ter, 26 Marzo 1840, al Sr. Coustou, Colmar

Las chamifrases de la semana en el Año de la FE

La chamifrase de la semana 71 – Domingo 16 de junio

El Dios de misericordia, que tu llamas Dios de mi juventud, te invita y te urge para que vuelvas a Él”
 (Carta S.1195 ter, 26 Marzo 1840, al Sr. Coustou, Colmar)

El Padre Chaminade responde una carta muy triste y amarga de uno de sus discípulos, en la que le presenta su situación y le manifiesta su convencimiento de la imposibilidad de seguir adelante con su compromiso  y su misión.  No es un tema nuevo en su vida.  El mismo Fundador le refleja sus propios dichos: “Tu dices: “mi inestabilidad  viene de lejos… mi mal era incurable y hoy ya no tengo esperanza!”.  Guillermo José no es ingenuo y sabe que las actitudes y la vida de este hermano ya es razón de rumores y escándalos dentro y fuera de la comunidad. Pero a pesar de la situación límite que está viviendo este hombre, no duda en afirmarle: “No, querido hijo, toda esperanza no está perdida; el mal no es sin remedio y las cosas no están tan adelantadas que no se pueda volver atrás. El matiz profundamente triste y sombrío de su relato, la pesadumbre mortal que confiesa y la exposición que hace de su horrible situación”, no justifican el abandono del camino.

En esta situación hay que dejar también que Dios se haga presente.  Cuantas veces en nuestra propia vida nos pasa algo parecido.  Una y otra vez nuestras heridas profundas nos juegan malas pasadas. Una y otra vez y a pesar del crecimiento humano y espiritual que hemos experimentado en las diversas etapas de la vida, nos sentimos nuevamente tironeados y enmarañados en nuestras compulsiones, miedos y ansiedades. Y podemos creer que no va más y que mejor tirar todo por la borda que seguir adelante.  Fantaseamos con la idea de que haciendo borrón y cuenta nueva todo se soluciona.  Creemos en Dios, hemos evangelizado su imagen en nuestra mente, pero nos olvidamos de su Presencia misericordiosa siempre dispuesta a sanar nuestras heridas y a levantarnos de nuestras caídas. Nos olvidamos del “Dios de mi juventud”, que nos hablaba al corazón, nos apasionaba con su Buena Noticia y nos movilizaba a crecer y caminar. El no deja de invitarnos y de llamarnos, no deja de acercarse a nuestras vidas y de ofrecernos su amor incondicional.

Solo así, después de habernos permitido mirar nuestra propia situación personal con la mirada misericordiosa de Dios, es lícito tomar decisiones y hacer los cambios necesarios.   En estos momentos, qué bueno es contar con alguien que te ayude a enfocar desde la misericordia tu propia vida y te refleje el modo de estar presente del Señor.  Así el Padre Chaminade, no se escandaliza de la situación lamentable del hermano Coustou ni condiciona su afecto hacia él según el final al que pueda arribar esta historia, y por eso de corazón le expresa: “Te lo he dicho y te lo repito, seré hasta el final tu padre y tendré hacia ti todo el cariño”.

Sea cual fuese hoy nuestra situación existencial  y espiritual, sigamos el consejo de nuestro Padre y Fundador,  y dejémonos invitar por el Dios de misericordia y volvamos a Él. Así renovando nuestra experiencia personal del amor  y la misericordia del Señor, no sólo podremos mirar nuestra vida con su mirada, sino también mirar con misericordia la vida de los demás, aunque a sus propios ojos parezca que ya no tiene remedio.

Padre bueno y rico en misericordia,
necesito volver a escuchar tu voz que me llama  y me invita
a volver a confiar en Ti y a dejarme transformar por tu amor.

A veces al experimentar esas cadenas que no terminan de romperse,
que me atan a mis miedos y a mis heridas profundas,
me desanimo y pienso que ya no tengo remedio.

En esos momentos mi mirada se oscurece,
aparece la culpa malsana y la tristeza se hace dueña de mi corazón,
porque siento que ya no tengo fuerzas y no soy digno de tu amor.

Gracias Padre bueno porque de alguna manera te haces presente
para hacerme reaccionar y despertar,
y para hacerme saber que nunca te cansás de esperarme.

Gracias Padre bueno porque desde esta experiencia
a la que una y otra vez necesito volver en cada etapa de mi vida,
no solo aprendo a mirar mi vida desde tu mirada misericordiosa
sino que puedo mirar y acompañar la vida de los demás.

Y así juntos proclamar con el salmista:
“Cantaré eternamente la misericordia del Señor
y anunciaré tu fidelidad por todas las generaciones” (Sal. 88,2).
                                           AT sm

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sábado, 8 de junio de 2013

“Corazón Inmaculado de María, del todo conforme al Corazón de Jesús, haz que nuestro corazón sea semejante al de tu Divino Hijo.” (Carta 449 - 20 Febrero 1828. Circular al Instituto)

Las chamifrases de la semana en el Año de la FE

La chamifrase de la semana 70 – Sábado 8 de junio – Inmaculado Corazón de María

“Corazón Inmaculado de María, del todo conforme al Corazón de Jesús, haz que nuestro corazón sea semejante al de tu Divino Hijo.”
 (Carta 449 - 20 Febrero 1828. Circular al Instituto)

El Padre Chaminade comparte esta oración en una carta circular.  Es corta y contundente.  Retomando una clásica oración, le pedimos al Corazón Inmaculado de María, que está en sintonía profunda con el Sagrado Corazón de Jesús, que haga nuestro corazón semejante al de Él.

En primer lugar nos viene una pregunta: ¿Cómo María puede “hacer” que nuestro corazón sea semejante al de su Hijo?  Podemos entenderlo si volvemos a tomar conciencia de nuestra vocación de hijos e hijas de María.  Llevar a María a nuestra casa como el discípulo amado, es una invitación a vivir profundamente nuestra relación filial con nuestra Madre.  Ella, nos recuerda tantas veces Guillermo José, nos irá formando a imagen de Jesús. Ella con su cercanía y ternura maternal irá modelando nuestro corazón y haciéndolo semejante al de su Hijo.  Con su amor de madre María coopera con el Espíritu Santo en su acción de configurarnos a imagen de Jesús.

En segundo lugar nos sentimos llamados a contemplar el Corazón de Jesús, para conocerlo más profundamente y poder reconocer cómo nuestro corazón se está acercando al suyo.  El Corazón de Jesús es según sus palabras “manso y humilde”.  El corazón de Jesús está lleno de ternura y misericordia, es paciente y siempre dispuesto a perdonar.  El corazón de Jesús desborda de amor apasionado por el Reino.  El corazón de Jesús se conmueve y se hace gesto concreto en el hermano que sufre.  El corazón de Jesús es el motor de su misión: es el espacio interior donde se da el encuentro íntimo con el Padre y desde el cual es animado por el Espíritu para “anunciar la Buena Noticia”. 

Siguiendo el espíritu de nuestro Fundador podemos comprender mejor la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, superando una espiritualidad intimista y apoyada algunas veces en imágenes que distorsionan la imagen de Jesús que nos regalan los Evangelios.

Al Corazón Inmaculado de María le pedimos que con su amor de Madre siga formando nuestro corazón a semejanza del corazón de su Hijo Jesús, para que así podamos seguir sus huellas y anunciar con palabras y gestos “la Buena Noticia del Reino”.

“Corazón Inmaculado de María,
del todo conforme al Corazón de Jesús,
haz que nuestro corazón sea semejante
al de tu Divino Hijo”:
Un corazón manso y humilde,
un corazón pacífico y siempre dispuesto a perdonar,
un corazón libre de ataduras y prejuicios,
un corazón lleno de ternura y misericordia.

“Corazón Inmaculado de María,
del todo conforme al Corazón de Jesús,
haz que nuestro corazón sea semejante
al de tu Divino Hijo”:

Un corazón con la alegría y la espontaneidad del niño,
un corazón soñador y siempre joven,
un corazón adulto maduro y comprometido,
un corazón transformado poco a poco en sabiduría.

“Corazón Inmaculado de María,
del todo conforme al Corazón de Jesús,
haz que nuestro corazón sea semejante
al de tu Divino Hijo”:

Un corazón que ama sin condiciones y permite ser amado sin prejuicios,
un corazón que desborda de pasión por el Reino de Dios,
un corazón que se conmueve con el dolor de los hermanos,
un corazón que se hace palabra, mirada y gesto oportuno para quien lo necesita.

“Corazón Inmaculado de María,
del todo conforme al Corazón de Jesús,
haz que nuestro corazón sea semejante
al de vuestro Divino Hijo”.

Amén.
                                           AT sm

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domingo, 19 de mayo de 2013

“¡Que el Espíritu Santo te ilumine, te santifique y te llene de fuerzas!” (Carta 343 - 19 de mayo de 1825. Al P. Caillet )


Las chamifrases de la semana en el Año de la FE

La chamifrase de la semana 69 – Domingo 19 de mayo de 2013. Pentecostés

 “¡Que el Espíritu Santo te ilumine, te santifique y te llene de fuerzas!”
(Carta 343 - 19 de mayo de 1825. Al P. Caillet )

El Padre Caillet se encuentra en París ocupado en algunos trámites y cuestiones institucionales en nombre del Instituto, y el Padre Chaminade acompaña su misión con varias cartas.  En este caso en la celebración de Pentecostés le expresa a su querido discípulo y representante al final de una de ellas este hermoso deseo: ¡Que el Espíritu Santo te ilumine, te santifique y te llene de fuerzas!”
Dejándonos guiar por el espíritu de Guillermo José, podríamos explicitar un poco más estas palabras:
¡Que el Espíritu Santo te ilumine” . Que el Espíritu Santo ilumine tu interior e ilumine tu camino, que su Presencia disipe las sombras de tu interior y te anime a compartir tu luz con los demás.  Que el Espíritu Santo sea la Luz que necesitas para discernir los pasos que tienes que dar y las decisiones que tienes que tomar.  Que el Espíritu Santo ilumine tu pasado para reconocer la misericordia del Padre Dios en tu vida, que ilumine tu presente para reconocer la presencia de Jesucristo caminando a tu lado, y que ilumine tu horizonte dejándote llevar de su mano.
¡Que el Espíritu Santo te santifique” . Que el Espíritu Santo colme tu vida con su Presencia, que te consagre para la misión y te envié a anunciar la Buena Noticia del Reino.  Que el Espíritu Santo llene tu vida con su Presencia como lo hizo con María, y que la Palabra de su Hijo Jesús se encarne por su acción en tus acciones cotidianas.  Que el Espíritu Santo haga desbordar su Presencia en tu vida para que puedas compartirlo con los demás y abrirle camino a su acción de llevar a plenitud nuestra humanidad.
¡Que el Espíritu Santo te llene de fuerzas!”.  Que el Espíritu Santo movilice tu corazón y te colme con su fuerza de vida.  Que el Espíritu Santo te sostenga y te anime a vivir con entusiasmo y pasión tu vocación cristiana y misionera.  Que el Espíritu Santo que es expresión plena del Amor de Dios sea tu verdadera fuerza, y que en el amor puedas ser invitación a levantarse para los que están caídos, causa de alegría para los que están tristes y signo de la Presencia de Dios para los que se sienten débiles y abatidos.
¡Que el Espíritu Santo te ilumine, te santifique y te llene de fuerzas!”
Recibamos también para nosotros este deseo de nuestro Padre y Fundador, y hagámoslo invocación personal a través de la hermosa secuencia que la liturgia de Pentecostés nos regala:
Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.
Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.
Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de la pasiones,
alegría en nuestro llanto.
Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.
Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.
Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.
Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.
Concede a tus fieles,
que confían en tí,
tus siete dones sagrados.
Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.
                                                 AT sm
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domingo, 12 de mayo de 2013

“Somos de un modo especial los auxiliares y los instrumentos de la Santísima Virgen en la gran obra de la reforma de las costumbres, del mantenimiento y acrecentamiento de la fe y de la santificación del prójimo”. (Carta 1163 – 24 agosto 1839 – A los predicadores de Retiros)


Las chamifrases de la semana en el Año de la FE

La chamifrase de la semana 68 – Domingo 12 de mayo de 2013.

 “Somos de un modo especial los auxiliares y los instrumentos de la Santísima Virgen en la gran obra de la reforma de las costumbres, del mantenimiento y acrecentamiento de la fe y de la santificación del prójimo”.
(Carta 1163 – 24 agosto 1839 – A los predicadores de Retiros).

Si alguien nos preguntara quiénes son los marianistas, ¿cuál sería nuestra respuesta?.  El Padre Chaminade nos responde a esta pregunta con una afirmación precisa y contundente.  Esta respuesta la encontramos en la carta que el Fundador dirige a quienes iban a predicar los retiros del año 1839 a los religiosos y las religiosas marianistas en diversos lugares de Francia.  Y el objetivo era renovar e inculcar en todos los miembros de la Familia el espíritu y la identidad del carisma recibido.
Guillermo José tenía muy metido dentro de su corazón que la misión es de María y que nosotros somos sus auxiliares e instrumentos en esta misión.  Esta misma convicción profunda lo llevó a desarrollar con audacia y coraje un espíritu y una impronta misionera, más allá de sus características naturales de personalidad. Y estaba convencido que “éste es el carácter distintivo y el espíritu de familia de nuestras dos Órdenes”.  Recuperar la identidad propia de nuestra vocación marianista es siempre una llamada en cada tiempo de nuestra historia.
A esta primera afirmación le sigue como consecuencia el objetivo de nuestra misión, que no es otro que el de la misión de María.  Necesitamos releer esta frase de Guillermo José con palabras de hoy sin perder el espíritu original para sentirnos convocados y entusiasmados con nuestra misión. 
Ayudar a María en la “gran obra de la reforma de las costumbres”  implica hoy comprometernos a que el Evangelio de Jesús se encarne en nuestro tiempo y en nuestra cultura, y como semilla que crece en esta tierra genere una transformación genuina y profunda de las estructuras injustas e individualistas de la sociedad en la que vivimos. 
Ayudar a María en “la gran obra del mantenimiento  y acrecentamiento de la fe” implica en cada uno de nosotros  y en cada una de nuestras comunidades un desafío fundamental: volver a fijar los ojos en Jesús y renovar nuestro encuentro con Él que es el núcleo de nuestra fe, para vivir de esa fe y contagiarla a los demás.
Ayudar a María en “la gran obra de la santificación del prójimo” es una invitación a compartir nuestra vida y nuestra fe con los demás, especialmente con los jóvenes y con los pobres (como nos indicaron Guillermo José y Adela), pero no solo como destinatarios de nuestro trabajo apostólico sino abriéndoles la puerta de nuestra Familia para integrarse a nuestra comunidad y ser coprotagonistas de nuestra misión.
De la mano del Padre Chaminade renovemos “el carácter distintivo y el espíritu de familia” que nos identifica: “Somos de una manera especial los auxiliares y los instrumentos de la Santísima Virgen”.

María, Madre nuestra,
te damos gracias por llamarnos a ser parte de tu Familia,
y por convocarnos a ser de una manera especial
tus auxiliares e instrumentos en la misión.

María, Madre nuestra,
danos la gracia de renovar profundamente en cada uno de nosotros
y en cada una de nuestras comunidades,
el “carácter distintivo  y el espíritu de familia” que nos identifican.

María, Madre nuestra,
queremos comprometernos cada día con tu misión,
siguiendo el testimonio y encarnando hoy el carisma
que el Espíritu regaló a la Madre Adela y a nuestro Padre Fundador.

María, Madre nuestra,
con alegría y entusiasmo asumimos nuestra vocación
y con audacia apostólica y coraje evangélico,
queremos ayudarte cada día en tu misión.

Amén
AT sm

El sábado 12 como Familia Marianista de Argentina peregrinamos a la Basílica de Luján
El lunes 13 celebramos la Fiesta Patronal de la Obra de Fátima, por primera vez desde que asumimos esta nueva misión.
Dos acontecimientos oportunos para renovar nuestro “carácter distintivo y el espíritu de familia”, invitados por esta chamifrase que compartimos hoy.

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domingo, 5 de mayo de 2013

“No es el viento de los chismes el que debe hacernos cambiar de conducta; no seremos juzgados ante Dios por lo que digan otros; ni debe la calumnia de los hombres frenar nuestros deseos ni nuestra tendencia hacia la gloria de Dios y de su santa religión” (Carta 392 – 8 de abril de 1826 – A la Madre Adela)


Las chamifrases de la semana en el Año de la FE

La chamifrase de la semana 67 – Domingo 5 de mayo de 2013.

No es el viento de los chismes el que debe hacernos cambiar de conducta; no seremos juzgados ante Dios por lo que digan otros; ni debe la calumnia de los hombres frenar nuestros deseos ni nuestra tendencia hacia la gloria de Dios y de su santa religión”
 (Carta 392 – 8 de abril de 1826 – A la Madre Adela)
El Padre Chaminade acompaña a la Madre Adela ante una situación difícil que le toca vivir por las dificultades suscitadas frente a la decisión de admitir a una bienhechora  en las dependencias del convento de Agen.  Una decisión tomada con prudencia y discernimiento que se convirtió en el blanco de habladurías y críticas desmedidas.  La Madre Adela se encuentra afectada por la situación y Guillermo José, con afecto paternal, le escribe tres cartas y le promete una pronta visita para animarla y alentarla en su misión.  Estas cartas son un pequeño compendio sobre cómo mantener la calma frente a los chismes y críticas injustas, y un verdadero entrenamiento para el discernimiento y para crecer en los caminos de la sabiduría y el crecimiento personal.

En primer lugar, le recuerda que A pesar de toda nuestra voluntad en contra, se darán y volverán a darse los escándalos en el mundo: el justo será objeto de sus críticas injustas”.  No es una invitación a la resignación sino un sano llamado  a la realidad con profundas raíces bíblicas.  Es una llamado a la paz interior, sabiendo que ya los profetas… y el mismo Jesús sufrió la calumnia y el rechazo. “Estos chismes de la gente y sus injusticias son una prueba para el cristiano que los afronta; son pruebas que fortalecen la virtud”.

A la Madre Adela le cuesta aceptar y le entristece tanta maldad y quisiera ayudar a transformarla.  El Padre Chaminade le sugiere una primera acción interior: “Hay que orar desde el fondo del corazón por los que nos critican”.
Y la segunda sugerencia es aprovechar la ocasión para examinar las propias disposiciones interiores. Aun obrando rectamente y de buena fe, en algunas ocasiones se puede dar pie para que las críticas y las calumnias encuentren razones para autojustificarse.  Por eso para Guillermo José: “La murmuración y la sátira del mundo son para nosotros un aviso saludable. Son una llamada al examen propio y de nuestras intenciones”.  Esto nos permite ser agradecidos con el Señor que nos ha sostenido en el bien y saber también pedir perdón y reparar lo que hubiéramos podido culpablemente provocar.  En ambos casos, lo importante es mantenernos “en presencia de Dios”.
Finalmente el Padre Chaminade le devuelve a Adela el asunto: solo en el interior de cada ser humano y en la intimidad con el Señor tiene lugar el encuentro con la verdad auténtica y profunda de cada persona. “Ni los elogios nos hacen más virtuosos, ni las críticas quitan nada de la rectitud y la simplicidad de las acciones realizadas sólo por Dios y para Dios”.
 
Desde esta perspectiva es que es posible, en medio de las murmuraciones y las críticas, mantener la paz y no quedar paralizados.  Aun cuando en un primer momento la tristeza y la confusión pudieran hacerse presentes, el Padre Chaminade nos invita también a nosotros cuando pasamos por situaciones semejantes, a mantener la serenidad y encontrar sólo en Dios nuestro apoyo y nuestra fuerza. Y en los consejos a la Madre Adela, podemos encontrar también nosotros hoy orientaciones concretas para vivir en estas circunstancias, que nunca faltarán en la vida de quien intenta vivir su vida y su misión con honestidad y rectitud.

Señor Jesús,
cuando los chismes y las críticas injustas
nos entristecen y desalientan,
ayudanos a mantenernos en tu Presencia
y a reconocer solo en Ti nuestro apoyo y nuestra fuerza.

Señor Jesús,
cuando nuestro corazón se rebela y reacciona
frente a la maldad de las habladurías,
suscita en nosotros el deseo de abrir nuestro corazón
para rezar y bendecir a las personas que con sus chismes tanto daño nos hacen.

Señor Jesús,
danos el coraje para saber examinar nuestras propias acciones,
reconociendo nuestra responsabilidad y nuestros errores,
y animándonos a cambiar y transformar aquello que sea necesario,
para que nuestras intenciones profundas se sostengan siempre en tu Palabra.

Señor Jesús,
que sufriste el desprecio y el rechazo de tus contemporáneos,
que fuiste malentendido y calumniado por ser fiel a tu misión,
cuando experimentemos en nuestras vidas circunstancias semejantes
danos la serenidad y la paz para seguir siendo fieles y honestos hasta el final.

Amén.
AT sm


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domingo, 28 de abril de 2013

“Deseo que el amor de Dios siga creciendo en tu corazón” (Carta 1137 – 22 de mayo de 1839 – A Claude Mouchet)


Las chamifrases de la semana en el Año de la FE
La chamifrase de la semana 66 – Domingo 28 de abril de 2013.

 “Deseo que el amor de Dios siga creciendo en tu corazón”
(Carta 1137 – 22 de mayo de 1839 – A Claude Mouchet)

El amor de Dios no es un regalo para los perfectos o una experiencia reservada a los grandes místicos.  El amor de Dios es la manifestación de un Dios que nos invita a abrir el corazón para poner su morada en nosotros.  Y esta invitación es para todos, especialmente para los que más necesitamos de su bondad y de su misericordia.  A veces en nuestra vida insistimos en seguir teniendo algunas puertas cerradas de nuestro interior.  Nos empeñamos en mantener clausuradas algunas zonas de nuestro corazón y no dejamos que el amor de Dios sane nuestras heridas y nos transforme, y vaya creciendo cada día más tomando posesión de nuestro propio corazón.

El Padre Chaminade desea a uno de sus discípulos que el amor de Dios siga creciendo en su corazón.  Le aconseja además que no tenga miedo en experimentar su debilidad y la necesidad de ese amor de Dios que se nos regala gratuitamente, y que tan poco reconocemos y agradecemos.  Este deseo más allá de una buena motivación para la vida espiritual del Sr. Mouchet es una respuesta de Guillermo José a su situación vital.  Si deja que el amor de Dios siga creciendo en su corazón no sólo su vida interior cambiará, sino también el ambiente que lo rodea y las personas con las que comparte su vida y su misión experimentarán su acción.

Las palabras del Fundador pueden ser hoy dirigidas también a cada uno de nosotros.  Escuchemos en nuestro corazón su palabra afectuosa: “Deseo que el amor de Dios siga creciendo en tu corazón”.  Y abramos las puertas de nuestro interior y dejemos que el amor de Dios siga creciendo en nosotros,… así de esa manera no sólo experimentaremos su acción sanadora y transformadora en nosotros sino que podremos ser canal para que ese amor de Dios siga manifestándose a través de nuestra vida a los que más los necesitan.  A través de nuestras actitudes y acciones los que están solos, los que están tristes, los que sufren, los más pobres, los que están en las periferias,… podrán experimentar el amor que Dios les tiene y podrán abrir sus propios corazones para que pueda seguir creciendo también en ellos.

Gracias Señor por tu amor,
que recibimos como don gratuito e incondicional.
Gracias Señor por tu amor,
que desea manifestarse habitando nuestro espacio interior.
Gracias Señor por tu amor,
que sana nuestras heridas profundas.
Gracias Señor por tu amor,
que transforma nuestra vida desde lo más íntimo de nuestro ser.
Gracias Señor por tu amor,
que quiere seguir creciendo siempre en nuestro corazón.

Gracias Señor por tu amor,
que nos invita a ser sus testigos.
Gracias Señor por tu amor,
que nos impulsa a vivir sostenidos en él.
Gracias Señor por tu amor,
que nos acerca a las periferias y a los que hermanos que sufren.
Gracias Señor por tu amor,
que nos anima a compartir su ternura y su misericordia.
Gracias Señor por tu amor,
que es tu Presencia siempre fiel en medio de nosotros.

Gracias Señor por tu amor,
Gracias Señor.
AT sm

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domingo, 14 de abril de 2013

“¡Qué la paz del Señor esté con todos ustedes!” (Carta 548 – 24 de setiembre de 1830 – Al Sr. Clouzet, Saint Remy).


Las chamifrases de la semana en el Año de la FE

La chamifrase de la semana 65 – Domingo 14 de abril de 2013.

“¡Qué la paz del Señor esté con todos ustedes!”
(Carta 548 – 24 de setiembre de 1830 – Al Sr. Clouzet, Saint Remy).

El Padre Chaminade en muchas ocasiones desea la paz a los destinatarios de sus cartas en el saludo final.  En el tiempo de Pascua el saludo es habitual.   En sus palabras se escucha el eco del saludo del Resucitado a sus discípulos en las primeras apariciones. En algunas ocasiones lo hace explicito, recordando que ese saludo fue “doble” (Jn. 20,19-21), y deseándolo también así a sus interlocutores.

Los textos evangélicos nos traen este saludo de Jesús Resucitado, y nos invitan a escucharlo como Palabra viva y saludo-deseo del Señor también para nosotros.  Es cierto que para los judíos decir “Shalom” era como para nosotros decir “Buenos días”, y de esa manera se manifiesta la presencia cercana de Jesús Resucitado. Pero la insistencia en el saludo, nos hace también pensar que hay algo más en la intención de quienes escribieron los Evangelios. 

Los discípulos estaban encerrados y atemorizados por miedo de ser también ellos, perseguidos y condenados.  Estaban tristes por la muerte del Amigo. Se sentían solos y abandonados por la ausencia del Maestro. Y se encontraban desorientados ya que sus pretensiones del Mesías se habían desvanecido en la Cruz.  Estaban tristes, solos, confundidos, llenos de miedo,… y la presencia de Jesús vivo en medio de ellos les devuelve la Paz.  Sus palabras se hacen experiencia profunda: “les dejo mi paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo” (Jn 14, 27).  Ciertamente no han cambiado las condiciones “externas” que causaban su temor, su angustia, su confusión.  Pero pueden experimentar la Paz porque para los seguidores de Jesús la Paz no es un estado de tranquilidad y ausencia de problemas.  Para quienes seguimos a Jesús, la Paz tiene nombre. “Él es nuestra Paz” (Ef 14,16).

Guillermo José lo sabe muy bien por experiencia propia.  Por eso sus palabras no son un saludo meramente formal o una proyección de sus propios conflictos interiores.  Cuando desea la paz a los demás, está deseando que se encuentren con la verdadera Paz, aquella que no da el mundo sino la presencia cercana de Jesús Resucitado.  Y en este caso además se refiere a todos los miembros de una comunidad.  La experiencia del encuentro con el Resucitado no es solamente una vivencia mística interior personal e individual.  El Señor se aparece  estando los discípulos “reunidos”.
En este tiempo de Pascua, recibamos también nosotros con el corazón abierto el saludo de nuestro Padre y Fundador, y en él, el eco de las palabras del Resucitado: “Que la paz esté con todos ustedes”. Y que esas palabras nos abran la puerta para volvernos a encontrar con Jesús que es nuestra verdadera Paz, y lo podamos reconocer vivo y presente en medio de nosotros, cuando nos encontremos “reunidos”.
    
Querido Guillermo José,
hoy sentimos que tu saludo también es para nosotros.
Algunas veces nos empeñamos en buscar la paz donde no está
o nos quedamos resignados pensando que no es posible encontrarla en plenitud.
Es por eso que tu testimonio y tu presencia como Padre y Fundador de nuestra Familia,
nos anima a vivir con más profundidad nuestra vida cotidiana
y nos invita a recibir cordialmente tu saludo esperando que sea realidad en nuestras vidas:
“Que la Paz del Señor esté con todos ustedes”.

Señor Jesús,
sentimos la necesidad de volver a encontrarte vivo y presente en medio de nosotros:
porque una y otra vez nos encontramos atemorizados e inseguros,
porque la tristeza a veces inunda nuestro interior y nos nubla los ojos del corazón,
porque nos sentimos cansados, un poco solos, tirando siempre en contra de la corriente.
Es por eso que estando “reunidos” necesitamos reconocer tu presencia
y escuchar que tus palabras son para nosotros hoy una Palabra que se hace vida:
“La paz esté con ustedes”.

Amén.
                                                                                 AT SM


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