domingo, 19 de febrero de 2012

“No se rompan la cabeza: dejen actuar al corazón”



La chamifrase de la semana 35

19 de febrero de 2012

“No se rompan la cabeza: dejen actuar al corazón

(Carta 68 - 1 junio 1816 – a  Adela de Trenquelléon).

A una semana del inicio de la primera comunidad religiosa marianista en Agen, el Padre Chaminade escribe a Adela y a sus primeras compañeras, anunciando que llegará para acompañarlas unos días después.  La primera semana ha sido intensa y no han faltado situaciones que han generado inquietud y necesidad de encontrar soluciones que posibiliten la continuidad de este paso tan importante. Algunas de las dificultades han venido porque el Obispo del lugar tiene ideas diferentes a las de Guillermo José acerca del estilo de vida religiosa que tienen que vivir.  Y de alguna manera están en un callejón sin salida. El consejo del Fundador les ayuda a cambiar de perspectiva en la resolución de los problemas.  No se trata de una mera negociación entre posturas diversas para lograr encontrar una resolución al conflicto.  La misma Adela prefiere aceptar la postura del Obispo para poder seguir adelante con el Proyecto, pensando que insistir en la exigencia chaminadiana de una vida religiosa plena podría quitarle impronta misionera a su nueva comunidad (dada la costumbre de la clausura para las religiosas de votos perpetuos).

Guillermo José sabe que mientras llega a Agen necesita acompañar a las hermanas para que puedan discernir con tranquilidad.  Se da cuenta que seguir agregando argumentos no tiene sentido y por eso les pide que “no se rompan la cabeza”.  Y las invita a que “dejen actuar el corazón”: porque en él se reencontrarán con las motivaciones más profundas que las ha llevado a juntarse en Agen para dar inicio a la vida religiosa marianista; y porque es en el corazón donde el Señor les confirmará la vocación a la que han sido llamadas.
Cuántas veces nos perdemos buscando solucionar nuestros problemas o las dificultades que nos surgen en la vida y en la misión, y especialmente ante situaciones nuevas y decisiones que tenemos que tomar y nos “rompemos la cabeza” sin encontrar la salida adecuada o conformándonos con opciones parciales aceptadas antes de tiempo.  En estas situaciones, hay que “dejar actuar el corazón”: porque nos ayuda a tomar conciencia de lo esencial, nos reubica en un contexto existencial y espiritual más amplio y profundo, porque es el lugar donde el Espíritu confirma las opciones fundamentales y porque podremos reconsiderar nuestras ideas con un horizonte de sentido más auténtico.

Admira recibir de labios del Padre Chaminade  este consejo: “No se rompan la cabeza: dejen actuar el corazón”, escrito hace casi doscientos años y que cualquier maestro espiritual actual nos recomendaría con convicción.

Querido Guillermo José, queremos hoy dejarnos acompañar por vos,
que con tu sabiduría y tu testimonio nos invitás
a no dejarnos desalentar por los problemas
y a saber mirar “más allá” a la hora de tomar decisiones.

Querido Guillermo José,
cuando nos enfrentamos a los conflictos que nos toca resolver,
o estamos en presencia de dificultades
que aparecen  en nuestra vida y en nuestra misión,
o cuando no terminamos de encontrar una solución adecuada a un problema,
o sentimos que los argumentos se acaban para sostener una opción,
o cuando nos cansamos y preferimos aceptar
una solución mediocre y transitoria antes de seguir buscando,
esperamos volver a escuchar desde nuestro interior
tu voz de Padre y Consejero:

“No se rompan la cabeza: dejen actuar el corazón”

                                                                                                                 AT sm

lunes, 6 de febrero de 2012

“Le hago llegar el algodón que ha tocado a Nuestra Señora del Pilar. Que la divina Madre se digne bendecir este algodón, si la curación de su sordera es para gloria de Dios…”


La chamifrase de la semana 34

6 de febrero de 2012


Le hago llegar el algodón que ha tocado a Nuestra Señora del Pilar. Que la divina Madre se digne bendecir este algodón, si la curación de su sordera es para gloria de Dios…”

(Carta 12 – 28 diciembre 1798. A la Srta. de Lamourous).

Esta frase del Padre Chaminade, en una de las cartas que le escribe a la Srta. de Lamourous desde el exilio de Zaragoza, nos sorprende por el gesto concreto y sencillo de devoción mariana sin perder el marco teológico en el que pueda insertarse adecuadamente un acto de fe de este tipo.  Este tipo de gesto es raro encontrarlo en las cartas de Guillermo José. En primer lugar creo que se integra en una relación especial que mantenía con María Teresa de Lamourous, de quien era su director espiritual, pero con quien también lo unía una profunda amistad solidificada en los tiempos de la persecución en Burdeos, y que seguirá consolidándose a su vuelta del exilio.  María Teresa era una mujer un poco escrupulosa y con sentimientos interiores de no ser digna del favor de Dios.  Quizás Guillermo José no solo piensa en su sordera física sino en su resistencia a escuchar la Palabra del Señor y dejarse transformar radicalmente por ella.  Además el “milagro” que se pide viene de la mano de María del Pilar, que nos invita a confiar plenamente en la protección del Señor que nos sostiene y protege.  Ella nos impulsa a tomarnos con decisión de ese pilar de la fe, que nos ayuda a reconocer el rostro misericordioso del Señor y a creer firmemente en su Presencia en nuestras vidas.

Unas semanas después, Guillermo José escribe en el inicio de otra carta dirigida a María Teresa:Agradezco a Dios que la haya curado completamente de su sordera. Que su voluntad se cumpla en usted” (Carta 13, 15 de enero de 1799).  Parece que el milagro llegó pronto y el Padre Chaminade advierte que el mayor milagro es que la voluntad de Dios se cumpla en ella.  La necesidad de descubrir y asumir la voluntad del Señor, entregándole su vida sin reservas a Él y a la misión, era el hilo conductor de los consejos de Guillermo José a su hija espiritual. 

¿Podremos leer también en estas palabras la misma necesidad interior de nuestro Padre y Fundador, en esos años difíciles del exilio en Zaragoza?  Cuantas veces se habrá acercado al Pilar y habrá pedido con devoción: “Que se haga en mí Tu Voluntad”.  Cuantas veces habrá contemplado con el corazón desasosegado de esos tiempos a la pequeña imagen de la Virgen sobre ese imponente Pilar, y habrá exclamado desde lo más profundo de su ser: “que yo también pueda creer y aceptar como tú Madre en la Anunciación la Buena Noticia que el Señor tiene para mí,… y pueda decirle con sencillez aunque mucho no termine de entender: “Que se haga en mí según tu Palabra”.

María del Pilar,
ayúdanos a vivir de la fe,
y a confiar de corazón en la acción de Dios en nuestras vidas,
para que no necesitemos más que el milagro
de creer en la Presencia de nuestro Dios que camina a nuestro lado.

María del Pilar,
ayúdamos a caminar en la esperanza,
y a recibir con alegría la Buena Noticia del Evangelio
que es tan actual hoy como hace dos mil años,
y nos invita a vivir anunciando a los demás “este tesoro” que hemos encontrado.

María del Pilar,
ayúdanos a crecer en el amor,
para que desde la experiencia interior del amor incondicional del Señor
que sana nuestras heridas y nos invita a ser felices,
podamos manifestar a los demás su Presencia con nuestros gestos de amor cotidianos.

María del Pilar,
nos agarramos con fuerza de tu Pilar,
sabiendo que tú nunca nos sueltas de tu mano,
lo aprendimos de Guillermo José que hoy nos invita
a vivir de la fe, caminando en la esperanza y creciendo en el amor.
.
Amén


(A los pies de la Virgen del Pilar, en el Santuario de Zaragoza, el pasado viernes 3 de febrero de 2012, hemos puesto las intenciones de todos los lectores de “la chamifrase de la semana”, para que “su voluntad se cumpla” en cada uno de ustedes)

AT sm

domingo, 29 de enero de 2012

“Nada sería mejor que entendernos y trabajar de acuerdo para gloria del Señor y de su augusta Madre”.


La chamifrase de la semana 33

29 de enero de 2012 

“Nada sería mejor que entendernos y trabajar de acuerdo para gloria del Señor y de su augusta Madre”.

(Carta 320 – 9 enero 1825. Al Señor David Monier).

El Padre Chaminade escribe esta frase en una breve y sencilla carta acompañando una de las notas de asuntos temporales que intercambiaba diariamente con el Señor David Monier.  Es una carta personal y que nace de la grandeza del corazón de nuestro Fundador, así de su conocimiento profundo de los vericuetos del corazón humano y su sabiduría para “hacerse cargo” de los conflictos en las relaciones interpersonales.  Podría haber seguido la relación institucional con uno de sus más eficaces colaboradores y punto, pero no puede negar lo que está pasando entre ellos y se anima a dar el primer paso en la resolución de ese conflicto.

David Monier (1757-1949) fue una de las personas más ligadas al Padre Chaminade y a los orígenes de la Familia Marianista. Abogado de profesión, se sumó a la movida de la Revolución de 1789, pero siendo testigo directo de las atrocidades del Terror, se convirtió en un destacado opositor político, sufriendo la persecución y la cárcel.  Se acercó al Fundador en los primeros años de la fundación de las Congregaciones en Burdeos y se posicionó rápidamente como referente de las mismas.  Era un hombre de gran elocuencia y poseía una destacada habilidad para los negocios, así como un cristiano de honda espiritualidad. Se convirtió en el secretario personal del Fundador, lo ayudó en la fundación de las Hijas de María y finalmente profesó en la naciente Compañía de María cuando ya había pasado los 60 años de edad (1821).  Como delegado del Padre Chaminade fue fundamental su acción para la primera expansión de la SM en Agen, Colmar y Saint Remy.  Fue justamente en este último lugar donde comandó la adquisición y la fundación de este gran complejo educativo y evangelizador.  Y fue allí también que cometió algunas imprudencias y generó serios problemas económicos.  Metido en su propia percepción distorsionada por una excesiva susceptibilidad comenzó a poner en duda la confianza plena que el Padre Chaminade había depositado en él, así como también sus decisiones y actitudes.  Finalmente había regresado a Burdeos y residía en el internado del Señor Auguste. 

Es en esa situación que Guillermo José le escribe esta carta y le propone: “Que aquel de nosotros dos que pudiese encontrar en el otro algún error, alguna falta, de cualquier clase que sea, lo perdone de corazón y rechace en adelante como una mala tentación hasta el mínimo recuerdo. Nosotros no nos ocupamos más que del futuro”.  Y dando un paso más de humildad sabiendo que a veces los errores aunque sean involuntarios dejan heridas en los demás, profundiza la propuesta:  “Si usted cree que tiene necesidad de algún perdón, yo se lo concedo sinceramente. Si yo le he contrariado indebidamente, su he usado mi autoridad con usted desacertadamente, perdóneme también tan sinceramente como yo le perdono”.

A continuación explicita los dos motivos por los que cree que tienen que animarse a la “reconciliación”: porque no duda de las buenas intenciones de ambos y porque esta situación está generando inconvenientes  en torno a ellos y la quita de cooperación de David a la “obra de Dios” que es la misión marianista.  Guillermo José nos enseña a vivir con humildad y realismo nuestros conflictos con los demás, y a animarnos a dar el paso y acercarnos con quienes aunque compartimos a diario la vida o la misión estamos interiormente alejados.  Pero ser humilde no implica ser ingenuo, y la buena voluntad no elimina el llamado claro a cambiar de actitud, por eso afirma: “Si no toma esta decisión, me quejaré de ello a Dios y le haré a usted responsable de todos los males que se deriven de su rechazo, así de todo el pesar que causaría a su Buen Padre”.
Sorprende la fuerza con la que el Fundador deja “en claro” la situación y apela a la responsabilidad “de la otra parte”, pero más sorprende su último pensamiento nacido de su ternura paternal: “Yo pensaba, mi querido hijo, que con la buena y franca voluntad de ayudarme en mis trabajos, usted se vendría a vivir conmigo”.
David Monier se trasladó a la casa de la Magdalena donde vivía Guillermo José, y no se separó nunca más de él hasta su muerte, un año antes que la de su “venerado Padre”.
Los conflictos interpersonales, algunas veces deliberados y otras más solapados, pueden convertirse en obstáculos importantes para la vida comunitaria y la misión; pero también pueden ser un motor que dinamiza el crecimiento personal y las relaciones con los demás, y nos invitan a vivir con mayor profundidad y autenticidad.  Por eso es que “nada sería mejor que entendernos y trabajar de acuerdo para gloria del Señor y de su augusta Madre”.

Danos Señor un corazón grande y renueva nuestro espíritu,
para que reconociendo nuestros conflictos con los demás
seamos capaces de acercarnos con humildad, y si es necesario,
perdonar o pedir perdón.

Danos Señor un corazón grande y renueva nuestro espíritu,
para que nuestras relaciones interpersonales sean más profundas y auténticas,
y a través de ellas podamos anunciar que es posible amar al prójimo,
en nuestra vida concreta y cotidiana.

Danos Señor un corazón grande y renueva nuestro espíritu,
para que seamos constructores de relaciones de amistad y de paz,
porque “nada ES mejor que entendernos y trabajar de acuerdo
para gloria del Señor y de su augusta Madre”.

Amén


                                                                         AT sm

domingo, 22 de enero de 2012

“Me hago viejo y sé que pronto iré a rendir cuentas a Nuestro Señor de las misiones que me ha confiado a lo largo de mi vida. He pasado por pruebas muy duras. Dios sea bendito y María, glorificada”.


La chamifrase de la semana 32

22 de enero de 2012 
162° aniversario de la Pascua del Beato Guillermo José Chaminade

“Me hago viejo y sé que pronto iré a rendir cuentas a Nuestro Señor de las misiones que me ha confiado a lo largo de mi vida. He pasado por pruebas muy duras. Dios sea bendito y María, glorificada”.

 (Carta 1313 - 17 agosto 1844. Al P. Caillet).

El Padre Chaminade asume la etapa de la vida en la que se encuentra, sabe que no le quedan muchos años  de vida, y no duda del rumbo hacia el que se dirige su existencia: el encuentro definitivo con el Señor, al que ha entregado la vida entera en el sacerdocio y a través de la fundación y animación de la Familia de María.

Ya no son los tiempos felices de su juventud en Mussidan, ni los tiempos difíciles de la vida oculta en el Burdeos post-revolucionario ni la soledad del exilio en Zaragoza.  Ya no es el tiempo del discernimiento y la espera prudente para lanzarse a la misión, ni el tiempo de las fundaciones de los Institutos religiosos y su desarrollo por toda Francia. Ha pasado “mucha agua debajo del puente”.  Guillermo José es consciente de su larga vida y de la cercanía del final.

Está seguro de dos cosas: que el Señor es el que le ha confiado unas cuantas “misiones” a lo largo de su vida y que no le han faltado duras pruebas en el camino.  Y todavía tendrá que sufrirlas en los años difíciles que le quedan por delante. 

No vemos en su testimonio nostalgia por lo pasado ni amargura por lo no logrado.  No percibimos tampoco depresión por su vejez, ni tampoco abandono de su sentido de la vida antes de tiempo.  En esta honestidad consigo mismo y su situación vital, el Padre Chaminade, hace su “síntesis existencial” desde la identidad de un hombre de fe.  Es lo que ha deseado ser toda la vida y lo que ha pedido a sus seguidores.  En los últimos años de su vida contemplamos en él al hombre de fe que sabe mirar y aceptar su propia realidad desde una mirada profunda que solo la fe del corazón en plenitud puede regalar: “Dios sea bendito y María glorificada”.

Cuántas veces había repetido durante su vida desde la influencia ignaciana de su primera formación espiritual: “Todo para mayor gloria de Dios”, a lo que agregaba desde el carisma recibido “y para la gloria de María”.  Al final de su vida, asumiendo todo lo que ha vivido, las alegrías y las tristezas, las gracias y las pruebas,… su corazón no puede dejar de manifestar ya no como deseo sino como experiencia vivida, que en todo “Dios sea bendito y María glorificada”.

Que al final de nuestros días, podamos también ya no proponernos sino ser auténticos hombres y mujeres de fe, y que el Señor nos regale la gracia de construir ese día, desde nuestro caminar concreto de todos los días:  en los momentos de estabilidad y en las pruebas, en pleno día y en la espesura de la noche, en las certezas y en las búsquedas, en las decisiones tomadas con la seguridad de los principios que no cambian y en las que se deben tomar asumiendo los riesgos de la adaptación y la encarnación en nuestra realidad cambiante.   Que en todo, en lo personal y lo comunitario,… “Dios sea bendito y María glorificada”.

Gracias Señor por la vida de Guillermo José,
nuestro Padre y Fundador.

Gracias Señor porque sus enseñanzas no fueron solo palabras
sino ejemplo encarnado en su propio testimonio de vida.

Gracias Señor porque contemplando la vida del Padre Chaminade
aprendemos a ser hombres de fe y misioneros de María.

Gracias Señor porque su vocación de Misionero en un mundo nuevo,
nos invita a nosotros a asumir la nuestra: la de ser misioneros en este mundo nuevo.

Gracias Señor por el don de la vocación marianista,
que nos regalás por la mediación de Guillermo José Chaminade.

Gracias Señor porque reconociéndonos herederos de su don,
nos animamos a desear que en todo en nuestras vidas,
“Dios sea bendito y María glorificada”.

Amén

                                  AT sm

lunes, 2 de enero de 2012

“Pido a Dios, desde el fondo de mi corazón, que las colme este año, y el resto de sus días, de sus inefables bendiciones”.


2 de enero de 2012  FELIZ AÑO NUEVO

“Pido a Dios, desde el fondo de mi corazón, que las colme este año, y el resto de sus días, de sus inefables bendiciones”.  

(Carta 186a – 10 de enero de 1821. A las novicias de las Hijas de María, Agen).


El Padre Chaminade solía terminar sus cartas con frases personales y nacidas de su mundo afectivo. Cualquiera hubiera sido el motivo y el contenido de la misma, vemos que su corazón se expresa con efusividad especialmente cuando se dirige a sus “hijos e hijas”: discípulos y seguidores.
En este caso se trata de un saludo al inicio del año a las novicias de las Hijas de María. Las religiosas marianistas no cumplieron todavía cinco años viviendo en comunidad, o sea que se trata de novicias de la primera hora.  El Fundador les escribe animándolas en la elección vocacional que han realizado y les aconseja en los mejores caminos para crecer en la vida espiritual.
Y su deseo para el nuevo año, no es una mera formalidad.  Su deseo convertido en oración nace “desde el fondo de mi corazón”. Es auténtico y profundo.  Y por si quedan dudas, en la carta original escrita por su secretario, después de esta frase podemos leer “Repito de mi propia mano:…”. Y vuelve a repetir esta frase con su propia letra.  Un detalle que nos muestra el gran corazón de nuestro Fundador.
Podemos también vislumbrar la intensidad de su saludo.  Porque su deseo para las novicias tiene una medida abundante: “que las colme este año” y una generosa amplitud de futuro: “y el resto de sus días”.  
Un deseo profundo y auténtico, convertido en oración, que pide plenitud de“bendiciones inefables”. O sea bendiciones que no se pueden expresar en palabras sino en propia experiencia de vida.  En el fondo Guillermo José les desea que puedan tener la gracia de una verdadera experiencia de Dios.
Y estas palabras no le salen así no más al Fundador.  Sabe vivencialmente de qué habla.  Pide generosamente para los demás lo que ha recibido como don en su interior.  Y al desear a los demás con generosidad desde el fondo de su corazón, esas bendiciones no sea agotan en su experiencia personal sino que manan con la fuerza viva de una manantial de gracia interior.
¿Y si nos animamos a desear con generosidad a los demás las bendiciones que necesitan? ¿Y si dejamos que desde el fondo de nuestro corazón, surja la oración sencilla y auténtica que pide con abundancia para los demás?...  quizás, de a poco podamos también nosotros experimentar en nuestra propia vida el deseo del Fundador: un nuevo año y el resto de nuestros días, colmados de “bendiciones inefables” de Dios.

Al hacer tuya la oración propuesta, dejá que tu corazón complete con los nombres que el Espíritu le inspire:

Te pido Señor, desde el fondo de mi corazón, que colmes a 
………….. este año,
y el resto de sus días, con tus inefables bendiciones.
Te pido Señor, desde el fondo de mi corazón, que colmes a 
………….. este año,
y el resto de sus días, con tu Paz.
Te pido Señor, desde el fondo de mi corazón, que colmes a 
………….. este año,
y el resto de sus días, con tu Luz.


Te pido Señor, desde el fondo de mi corazón, que colmes a 
………….. este año,
y el resto de sus días, con el don de la fe.
Te pido Señor, desde el fondo de mi corazón, que colmes a 
………….. este año,
y el resto de sus días, con tu Presencia de amor.
Te pido Señor, desde el fondo de mi corazón, que colmes a 
………….. este año,
y el resto de sus días, con …………………….. .


                                                                                                   AT sm

domingo, 25 de diciembre de 2011

“Que todas puedan tener parte muy abundante en las innumerables gracias de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”


La chamifrase de la semana 30

25 de diciembre de 2011  FELIZ NAVIDAD

“Que todas puedan tener parte muy abundante en las innumerables gracias de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”  

(Carta 186 – 20 de diciembre de 1821. A la Madre Adela de Trenquelléon, Agen)

El deseo del Padre Chaminade es que todos puedan recibir con abundancia los dones que nos trae la Navidad de Jesús. En primer lugar, el gran Don del Padre Dios es su mismo Hijo Jesús que se encarnó por obra del Espíritu Santo y nació de María.  Esa Presencia se manifiesta en algunos dones en la celebración de la Navidad.  Para descubrir cuáles son esas gracias especiales sigamos el camino de las Escrituras que en estos días la liturgia en torno a la celebración navideña ha recorrido.

El profeta Isaías afirma que “el pueblo que caminaba en las tinieblas 1ha visto una gran luz; 1sobre los que habitaban en el país de la oscuridad 1ha brillado una luz” (Is. 9. 1). La Navidad nos trae la luz.  En medio de las noches de nuestra vida,  Jesús es la Luz que ilumina nuestros pasos. Y esa Luz no viene de fuera sino de lo más profundo de nuestro ser, porque allí Él también ha puesto su morada y vive en lo más profundo de nuestro corazón.

El coro de los ángeles acompaña el anuncio de la Buena Noticia a los pastores cantando “Gloria a Dios en la alturas y en la tierra, paz a los hombres amados por Él” (Lc. 2, 14). El nacimiento de Jesús nos trae la Paz, porque Él es la Paz verdadera,  que consuela y alivia los corazones afligidos y nos invita a mirar la vida con un horizonte de sentido profundo y definitivo.

Los pastores tienen miedo y el Ángel les dice: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” (Lc. 2, 10); y los magos venidos de Oriente cuando vieron la estrella “se llenaron de alegría” (Mt. 2,10). Cuando nos dejamos conmover por el anuncio de la Buena Noticia, nuestro corazón se llena de alegría.

¿Habrá pensado Guillermo José en la Luz, la Paz y la Alegría como esas “gracias” abundantes que nos regala la Navidad?... No lo dice concretamente, pero seguro que estos versículos de la Palabra resonaron en su corazón unidos a la celebración del Nacimiento de Jesús.  Y en su testimonio de vida los podemos ver con claridad.  Porque le tocó pasar por muchas noches en su vida, y algunas muy oscuras, pero siempre supo dejar que la Luz guiara sus pasos.  Se vio envuelto en no pocas situaciones conflictivas, y luchó siempre para que la Paz anidara en su corazón y uniera a sus discípulos a pesar de las diferencias.  Y como hombre de fe, su corazón era capaz de alegrarse, al descubrir la Presencia de un Dios encarnado que camina a nuestro lado.
Podemos sentirnos también nosotros hoy destinatarios del deseo de nuestro Padre y Fundador: “Que todos puedan tener parte muy abundante en las innumerables gracias de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”.  Y así dejar que nuestras noches se iluminen con la LUZ, y nuestros corazones se aquieten con la PAZ, y nuestra mirada se alargue con la ALEGRÍA que nos trae el niño de Belén.

Niño de Belén,
que llegás en plena noche,
iluminá nuestros camino con la claridad de tu LUZ.

Niño de Belén,
que venís a ofrecer al mundo tu Presencia,
aquietá nuestros corazones con la fuerza de tu PAZ.

Niño de Belén,
que sos para todos los hombres y las mujeres que ama tu Padre Dios,
animá nuestras vidas y llená nuestro interior de profunda ALEGRÍA

Niño de Belén,
que nos deslumbrás con tu sencillez
queremos ser alegres mensajeros de tu Evangelio,
constructores de la Paz y promotores de tu Luz.

Niño de Belén,
queremos tomarte en brazos, con cuidado y ternura,
para seguir ayudando a María en su misión,
y así llevarte a los demás, a los que más te necesitan.

Amén

                                                                                                                                 A.T. sm

domingo, 18 de diciembre de 2011

“Para prepararse a esta solemnidad, traten todas de entrar en las disposiciones de la Santísima Virgen y de San José que durante estos cinco días, estaban en camino para dirigirse a Belén”


La chamifrase de la semana 29

18 de diciembre de 2011

     “Para prepararse a esta solemnidad, traten todas de entrar en las disposiciones de la Santísima Virgen y de San José que durante estos cinco días, estaban en camino para dirigirse a Belén”

(Carta 186 - 20 diciembre 1821. A la Madre Adela de Trenquelleon).


La invitación del Padre Chaminade es clara y sencilla. Para prepararse a la Navidad qué mejor que entrar en la experiencia de sus protagonistas: María y José. “Entrar en sus disposiciones”, meterse en sus actitudes, dejarse llevar por sus sentimientos, … sin dejar de “estar en camino”.  No se trata de quedarse embelesado contemplando el pesebre de tiernas figuras sino de entrar en el camino de María y José que van hacia Belén.  Para llegar a Belén hay que ponerse en camino, en el camino mismo de la vida. No es que María y José supieran mucho de profecías y por eso se fueron a Belén porque “allí debía nacer el Mesías”. Se pusieron en camino para cumplir con el censo que en todo el mundo había ordenado el emperador Augusto. En ese tiempo “Quirino gobernaba la Siria”.  La información evangélica nos anima a reconocer la dimensión histórica de la Encarnación del Señor. Y eso pasó dentro de un marco geográfico y sociopolítico determinado, en la misma “realidad” concreta y cotidiana. De hecho más que a magos y pastores parece que el asunto pasó bastante desapercibido.

Pero volvamos al camino, porque sin andadura no hay Belén.  Es en nuestra realidad sencilla y concreta en la que la Encarnación quiere seguir manifestándose.  Es allí donde en el camino de nuestras vidas, de nuestra familia, de nuestra sociedad,… nos toca seguir andando con las “disposiciones de la Santísima Virgen y la de San José”:  con alegría esperando la pronta llegada del niño, con la confianza que nos regala el saber que no estamos solos, con la fe que nos sostiene y ayuda a mantener el ritmo de la vida, con un corazón expectante y capaz de asombrarse viendo en lo pequeño y sencillo la acción providente del único que es verdaderamente Grande, compartiendo con los demás y especialmente con los más necesitados los dones recibidos,… y con la convicción que caminando con “esas disposiciones” siempre llegaremos nuevamente a Belén a recibir la Luz y la Paz del Emmanuel.

Guillermo José fue un hombre peregrino y misionero, en su vida encontramos como diversas etapas en las que siempre vuelve a ponerse en camino.  Con las “disposiciones de la Santísima Virgen y de San José” no se cansó en su larga vida de caminar, a veces por caminos difíciles y dolorosos, otras por caminos alegres y llenos de vida, en ocasiones abriendo nuevos caminos, … siempre con el deseo de “seguir dando a luz a Jesús” al mundo, … por eso una y otra vez lo encontramos caminando hacia Belén.

Alegres y con entusiasmo,
confiados y sin miedos,
vamos a Belén
con las disposiciones de María y de José.

Sostenidos por la fe y llenos de esperanza,
amando en el camino de la vida,
vamos a Belén
con las disposiciones de María y de José.

Generosos y solidarios,
compartiendo los dones recibidos con sencillez,
vamos a Belén
con las disposiciones de María y de José.

Con la mente abierta y el corazón dispuesto,
llevando de la mano a aquellos que ya no pueden solos,
vamos a Belén
con las disposiciones de María y de José.

Siguiendo las huellas de Guillermo José,
con el compromiso de seguir “estando en camino”
vamos a Belén
con las disposiciones de María y de José.


                                                                                                   A.T sm